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dubRadio salutes their resident Dj's and associates across the oceans for giving us such opportunity. Keep your support going! Dorian Issac, Vinni Arbucci, DJ Lexter, George Levi, Marc Soul, Rolling Disco, N Sound, Hanson, Levitium... participaron en la fiesta.
Texto: José Javier Roldós C.
Fotos: Romina Icaza y Gerardo Menoscal / EXPRESO.
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| Vinni Arbucci, DJdesde 1992, se involucró en esta cultura cuando se mudó a Orlando, inspirado por familiares y amigos. |
Casi en medio de la nada, a no ser por arbustos y tierra, se celebró la
noche del sábado, amanecer del domingo, la primera edición del
Guayaquil Electro Fest.
En el kilómetro 20 de la vía a la costa, un grupo de jóvenes con
camisetas alusivas al evento indicaba que por una subida a la derecha
del carretero era el ingreso a la fiesta... un letrero y las potentes
luces proyectadas hacia el cielo, que se veían a lo lejos, lo
confirmaban.
Lo siguiente fue un oscuro trayecto de tierra, hasta que se vio el
cerramiento de la pista aérea Texeira, algunos carros y la gente de
Electrostátika (organizadores), recibiendo a los asistentes. Los
sonidos electrónicos también daban la bienvenida.
Ya en la pista, los pies se levantan ligeramente, el mayor movimiento
está en las manos y en la cabeza; unos usan gorro, otros rompevientos,
también hay bermudas, vestidos, minifaldas... no hay código de vestir;
aunque predominan las gafas oscuras, así como las botellas de agua y
los chupetes, - estos últimos, característicos de este tipo de
festivales, para evitar la deshidratación. El asunto es que cada uno
está en lo suyo, la idea, según coincide la mayoría es el sentimiento
de libertad: olvidar por algunas horas que afuera hay problemas,
decisiones cruciales; allí lo que prima es dejarse llevar por la música
en una especie de trance.
Un seguidor de esta cultura, podría mencionar, -de hecho lo hace-,
decenas de subgéneros en los que se divide la música electrónica
(tribal, house, minimal, housetec, house progresivo, chill out...),
aunque para alguien ajeno al movimiento, podría parecer que no hay
variantes en lo que se escucha, pero es cuestión de afinar el oído.
En este evento, organizado por primera ocasión por Electrostátika, se
crearon tres ambientes: el Lounge Open Bar, donde los DJ tocaron música
con la que se pueda conversar mientras se baila; el área del Club que
fue el escenario al aire libre que recibió a la mayoría de público y,
la sección donde se vendían alimentos y bebidas...
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| Dorian Issac es mexicano, pero está radicado en Orlando. Se dedica al
oficio desde hace 10 años; y descubrió la electrónica hace 15, cuando
un amigo le prestó un disco de la banda Daft Punk. |
La noche, fresca... la música no para, las brillantes luces de colores,
proyectadas desde el escenario, golpean los rostros y ojos de quienes
bailan sin detenerse. A medida que pasan los minutos los olores se van
esparciendo e integrando, está el de palo santo, para ahuyentar los
zancudos, el del cigarrillo, el del humo artificial casi imperceptible,
y de vez en cuando, el de marihuana. Y es que al parecer a nadie le
importa lo que el resto de personas hacen, ni cómo se ven, se visten o
cómo se mueven.
En eso, de repente, todos levantan las manos, como si alguien hubiera
dado la orden, acto seguido la música se acelera y el baile acompañado
de gritos se vuelve más acelerado... todos lo siguen como si se tratara
de una clase de educación física.
Jorge Rojas, más conocido como DJ George Leví, con 10 años en este
oficio, explica que el hecho de que todos levanten las manos al mismo
tiempo, es parte de seguir la música “son como los coros de las
canciones, se da un bajón: el DJ deja solamente la base principal del
tema; y en ese momento tiene la oportunidad de hacer un efecto... el
que se escucha como repetitivo se llama delay (retraso)”, y eso es lo
que hace que quienes bailan actúen así.
Es que a fin de cuentas, cada DJ es quien maneja la situación y el
ritmo de la fiesta: si la gente para de moverse, hay algo que no está
haciendo bien.
Así como George Leví, nueve DJ de Guayaquil, Quito y Cuenca,
participaron en esta primera edición del Electro Fest; además, dos
invitados internacionales Dorian Issac y Vinni Arbucci, ambos
residentes en discotecas de Orlando y Miami, en Florida, EE.UU.
La fiesta que inició a las 19:00 llega a su punto máximo alrededor de
la 01:00, cuando cerca de seiscientas personas, comparten el ritmo en
la pista. Es un evento mediano, pues uno de los organizadores, Pablo
Salazar, confiesa que esperaban a unos 2.000 asistentes.
Aún así, se preparan para continuar con los festivales que ya han
venido realizando desde hace algunos años con Electrostátika, presidida
por Samir Manssur, cuyo objetivo es fomentar e integrar la cultura
electrónica (Electrostátika 1, 2 y 3; Ding Dong Parade (próximo 12 de
diciembre); Electrostátika on the Beach...
La música continúa sonando a la 01:40, esta vez a cargo de Vinni
Arbucci, DJ desde 1992, mientras se acomodan dos Gogo Dancers y en la
pista unos malabaristas de fuego. Arbucci describe como “asombroso” el
estar trepado en el escenario dominando el movimiento de la gente; algo
en lo que también coincide su compañero de oficio Dorian Issac, quien
disfruta “sentir la vibra del público y ver que reacciona a la música
que estás tocando”.
Casi a las 04:00, mientras toca Dorian y se prepara Levi, el número de
asistentes ha disminuido notablemente, unos esperan a que uno de los
buses disponibles se llene para regresar a sus hogares; mientras los
otros siguen en su trance, sin preocuparse siquiera por la hora que
marca el reloj.
George Levi tiene 10 años en la actividad, se inició a los 17, cuando
vivía en South Beach, Florida. Descubrió la electrónica por la farra y
luego cuando aprendió del DJ residente en un hotel donde trabajó.
 
Bailando sin detenerse
El verdadero escenario de este tipo de eventos está en la pista de
baile. El público danza a su antojo sin parar, aunque según lo que
marque la música a veces actúan de similar manera al mismo tiempo.
Malabares con fuego
Mientras el DJ Vinni Arbucci ejecutaba su música en el escenario, en la
pista, en medio de la gente, un grupo de malabaristas hacía piruetas
con fuego.
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